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NOTAS :




Trastornos alimenticios


 

Más allá de los conocidos trastornos de la conducta alimentaria como la Bulimia Nerviosa y la Anorexia Nerviosa, los profesionales día a día nos vamos enfrentando a nuevas manifestaciones patológicas, algunas reconocidas oficialmente, otras no tanto. En esta nota les voy a compartir aquellos trastornos que son menos conocidos, aunque no necesariamente menos frecuentes.

 

Trastorno por atracón: Se caracteriza por una pérdida absoluta de control a la hora de comer, lo cual sucede periódicamente, se ingieren enormes cantidades de alimentos calóricos en un corto período de tiempo y usualmente las conductas compensatorias (vómitos inducidos, laxantes, ayunos, ejercitarse de manera excesiva) no están presentes, o si lo están es en menor medida. No dejan de comer hasta sentirse incómodamente llenos. Estas personas suelen ser obesas debido a su comportamiento alimenticio inapropiado, sin embargo, hay casos donde la persona mantiene un peso normal a pesar de estos atracones.
Ellos no desean tener exceso de peso, pero no pueden evitar ingerir la comida de manera descontrolada, lo cual acarrea severos conflictos internos entre la imagen corporal que anhelan poseer y la realidad de que no pueden alcanzar esa silueta porque simplemente no pueden detenerse ante la comida. Esto genera tristeza, culpa, auto-reproches y rechazo hacia ellos mismos. Veremos que muchas veces se abstienen de comer en público o comen poco ante la presencia de los demás, pero al llegar a su casa comienza el desenfreno alimenticio
Muchos se sienten de cierta manera estafados por comer lo que quieren y  no poder mantener el peso que desean, como sí ocurre con ciertas personas que no cuidan su  alimentación y sin embargo se mantienen delgadas.
Se suelen comenzar dietas al no verse conformes con su cuerpo, que en algunas ocasiones son demasiado extremas, o pueden intentar cambiar sus hábitos alimenticios dedicándose a consumir sólo alimentos sanos. Todos los esfuerzos serán en vano si no buscan ayuda ya que por poco tiempo podrá mantenerse la determinación y pronto los alimentos calóricos los seducirán de nuevo.

 

Síndrome del comedor nocturno: Presencia de una ingesta excesiva de alimentos por la noche, tanto en la cena como después de ella, llegando incluso a levantarse durante las horas de sueño para comer. Quienes padecen del síndrome no tienen apetito por la mañana, generalmente no comen durante la primera mitad del día. Sin embargo, por la tarde comienzan a sentir una imperiosa necesidad de comer, llegando a la noche con un apetito voraz y extendiéndose a lo largo de la madrugada. Está presente una desincronización del patrón de comidas.

 

Pica: Este trastorno suele tener su inicio en la infancia. En muchos casos, el trastorno probablemente persiste durante varios meses y a continuación remite. Ocasionalmente, puede prolongarse hasta la adolescencia o con menos frecuencia hasta la edad adulta..  En el caso de los niños pequeños observaremos que comen pintura, yeso, cuerdas, cabellos o ropas. Los niños de más edad pueden comer excrementos de animales, arena, insectos, hojas o guijarros. Adolescentes y adultos pueden ingerir tierra o estiércol. La pica se asocia frecuentemente al retraso mental. La pobreza, el abandono, la ausencia de supervisión por parte de los padres y el retraso del desarrollo aumentan el riesgo de adquirir este trastorno.

 

Vigorexia: Preocupación obsesiva por la figura y una distorsión del esquema corporal. Sus signos más frecuentes son: observarse constantemente en el espejo y sentirse debiluchos, invertir todas las horas posibles en hacer deportes para aumentar la musculatura, pesarse varias veces al día, compararse constantemente con quienes creen están mejores que ellos. El vigoréxico se siente un fracasado y abandona toda actividad para concentrarse exclusivamente en el cuidado de su cuerpo. Suelen desarrollar obsesiones, adicción a las endorfinas y abuso de anabolizantes.

 

Megarexia: La padecen quienes tienen un elevado sobrepeso, son personas que se ven a sí mismas como delgadas aunque no lo están y no hacen nada para adelgazar. Su cerebro está mal nutrido. No tienen conciencia de enfermedad y pueden volverse hostiles, intransigentes, conflictivas sobre todo cuando se les intenta hacer ver la realidad de su peso.

 

Ortorexia: Preocupación extrema por la salud, son quienes se centran en comer lo más sano posible evitando todos los alimentos considerados dañinos como la carne roja, las grasas, alimentos artificiales o aquellos alimentos cultivados con pesticidas o herbicidas. La comida se convierte de esta manera en el centro de sus vidas ya que no solo se preocupan por la calidad de los alimentos sino también por la forma de preparación de la comida y los recipientes utilizados para cocinar. Dedican un tiempo sumamente excesivo a la planificación de los menús y a la preparación de los alimentos y cada transgresión alimenticia se acompaña de sentimientos de culpabilidad y frustración cada vez más poderosos.
Usualmente este trastorno se manifiesta en personas que se dedican al deporte. Son sujetos muy perfeccionistas, controlados y exigentes consigo mismos y con los demás. La persona cae en una especie de aislamiento social generado por las exigencias exageras de la alimentación y el miedo a contaminarse. La dieta se hace cada vez más severa y se da comienzo a la exclusión de alimentos básicos para la alimentación lo que conducirá a la desnutrición, anemia o déficits múltiples de vitaminas y minerales.

 

Alcolexia: Este desorden alimenticio afecta en su mayoría a adolescentes y jóvenes adultos. Hay una ingesta de cantidades exageradas de alcohol y otras sustancias como drogas para compensar el hambre, produciendo desnutrición y pérdida de peso. La ingesta de alcohol desproporcionada provoca vómitos, evitando de esta manera que los individuos absorban en su organismo los escasos nutrientes que consumen. Podríamos decir que la alcolexia es una combinación de anorexia, bulimia, alcohol y consumo de drogas. Quienes la padecen sufren de baja autoestima, tienen momento de euforia, un bajo peso acompañado de desnutrición y obsesiones por contar calorías.

 

Sadorexia: Es denominada coloquialmente la dieta del dolor, dicha patología es una combinación del comportamiento anoréxico, bulímico y ortoréxico acompañado del maltrato corporal y el empleo de métodos de adelgazamiento masoquistas. Este “método” se emplea para llegar a conseguir una delgadez extrema. Las personas con sadorexia, son personas con baja autoestima, tristes, seguramente empujados hacia esta patología por un desencadenante familiar o social.

 

Diabulimia: Presenta características propias de la bulimia y afecta principalmente a las adolescentes con diabetes tipo I. Este trastorno combina una enfermedad crónico-degenerativa y un trastorno de la conducta alimentaria. Quienes la padecen desarrollan ciertas conductas como inducir el vómito o tener una fijación por contabilizar las calorías.
Esta situación, como en la mayoría del resto de los trastornos alimenticios, comienza con una alteración o distorsión de la imagen corporal, en la que la persona se angustia pensando en el riesgo de padecer obesidad. Es por esto que manipulan las dosis prescritas de insulina y vigilan cuidadosamente el consumo de hidratos de carbono y azúcares.
Y por si no están familiarizados con los trastornos más clásicos aquí les comparto unas definiciones:

 

Anorexia Nerviosa: Sujetos quienes se rehúsan a mantener el peso corporal a un nivel medio o por encima del peso normal equivalente a su edad y altura. Se sienten aterrados ante la idea de engordar y su manera de percibirse está distorsionada, se ven obesos cuando en realidad están peligrosamente delgados. Se niegan a comer a pesar de sentir hambre o realizan dietas exageradamente restrictivas (300 calorías diarias por ejemplo). Usualmente son personas muy perfeccionistas y tienen un gran auto control, utilizado de manera negativa en este caso. En algunas ocasiones recurren a conductas compensatorias como el ejercicio exagerado, la utilización de diuréticos o laxantes y en algunas situaciones hasta el vomito.

 

Bulimia Nerviosa:  Presencia de atracones y conductas compensatorias inapropiadas como las mencionadas anteriormente, su objetivo es evitar la ganancia de peso. Son personas que se sienten avergonzadas de sus síntomas e intentan ocultarlos.
En el universo de trastornos alimenticios me gustaría aclarar que la obesidad o el sobrepeso no necesariamente se corresponden a los mismos, sí pueden ser consecuencia de los trastornos en algunas ocasiones, aunque otras veces simplemente no están conectados del todo y se deben a otros factores de índole diversa.

Un trastorno de alimentación se convierte en un trastorno de sentimientos, ya que éstos se convierten en una herramienta para manejar nuestras emociones intensas como el enojo, la tristeza y la ansiedad.
Si tú estás padeciendo de alguno de estos diversos trastornos o conoces a alguien que esté atravesando por alguno de ellos, no dudes un instante en consultar. Con ayuda siempre se puede salir adelante y no estás solo en tu camino.

 

Lic. en Psicología Mariana Alvez Guerra
Miembro de IPPA (International Positive Psychology Association)
2707-7699/098-165-994
Email: marianaalvezg@gmail.com


Por más información pueden escuchar el programa emitido el 30/01/2013, lo encontrarán en mi canal http://www.youtube.com/user/Psicopositivauy